Me entretengo observando al sol y como se cuela por los rincones más insospechados y le da un cierto tono antiguo y una completa sensación de intemporalidad que me hacen sentir de nuevo en casa. A veces llueve, me gusta que llueva. No estas, no me dejas estar. Arrastrarme es innecesario, es absurdo sobretodo si no tengo ninguna razón para hacerlo. Solo quiero recordarte que, si algún día tienes la necesidad de retroceder a mis dos puertas a quien simplemente quiere aportar una pequeña porción de sol a mis accesos y volver a permitirme sonreir, yo no estaré hace tiempo que, no estoy, hace tiempo que, no soy. No sé si te lo he dicho antes, pero odio los días soleados.
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