...Y correré bajo la lluvia para olvidar que algún día fuimos dos, correré hasta que mis piernas no lo soporten más, hasta que mi corazón se acelere de nuevo y la sangre de mi cuerpo fluya tan rápido que llegue a dolerme todo, y solo así quizás logre sacar de mi mente tu sonrisa de cada día, y algún día podré pensar que nunca fue ayer y que siempre será mañana.
Yo mismo hago mi suerte y mi destino, mi felicidad y mi tristeza.
Recuerda a Invictus: "Yo soy el dueño de m destino, soy el capitá de mi alma".
ResponderEliminarSigue así, Ale. me encanta leer tus entradas. Ni dejes de transmitirnos tus inquietudes. Seguro que seguirán siendo igual de interesantes. Un abrazo
¡Gracias Manolo!
ResponderEliminarLa verdad es que pensaba en Invictus en el momento en el que la escribí. Un abrazo también, cuídate :)