De pequeño, creía que los monstruos tenían un aspecto extremadamente feo y terrorífico, que te hacían daño pegándote o mordiéndote y que se ocultaban debajo de la cama o dentro del armario.
Al crecer me dí cuenta de que los monstruos no tienen por qué ser feos y terroríficos ya que, algunos se esconden en cuerpos perfectos y caras lindas, descubrí que los mayores monstruos se ocultaban detrás de las personas pues, toda persona puede hacer daño con una insignificante palabra o un simple gesto.
En ti está ser un monstruo bueno o un monstruo malo ya que, no todos los monstruos somos iguales..

aleeeex! te acuerdas de mi?
ResponderEliminarhacía muchísimo que no me pasaba por tu blog!
pues yo tampoco tengo mucho tiempo de escribir pero ahora he vuelto, uso el blog para sacar toda mi mierda fuera y si quieres tengo una nueva entrada, pasate!! comenta las que quieras, devuelvo comentarios;)
por cierto esta historia esta genial de verdad! me encanta como escribes y creeme que yo también me siento mal y muy mal muchas veces....
Me acuerdo, me acuerdo ^^
ResponderEliminarYyyyyyyyyyy of course que me paso!
Me encantas, un besazo! (: